domingo, 12 de febrero de 2017

Querido principal azul

P.D. YO NO QUIERO UN PRÍNCIPE AZUL QUIERO ALGUIEN QUE BAJE LA BASURA

Como no pertenezco a la nobleza y mi pasado fue más bien tormentoso, eso de comer cuentos de hadas siempre me produjo indigestión, por tanto nunca me interesó que me coronaran y mucho menos convertirme en princesa de alguien. La verdad es que me dan lástima esas damiselas de cabellos largos, que prefirieron pasar sus vidas esperando en el balcón a que tú llegaras algún día a rescatarlas de una vida aburrida.

Decidí hacer cosas productivas y empecé a estudiar Mágia para desarrollar a grandes escalas mi intuición femenina y otros dones, además no soy como la Cenicienta, que está esperando un marrano que la saque de pobre, mejor dicho, a mi nunca me ha interesado depender económicamente de nadie. Años mas tarde me gradué en la Escuela de Brujas con honores, siendo mi tesis uno de los hechizos más celebres de los 7 reinos. Poco a poco mi renombre creció tanto que a punta de sortilegios, manzanas "premiadas" y pociones me volví una empresaria exitosa y compré mi propio castillo.

Quiero decirte que no tengo nada en contra tuyo, simplemente el azul no es mi color favorito y pienso que no luce a todos los tipos. Entiendo que a la larga no eres culpable de vivir en el pedestal en donde te elevaron desde tiempos ancestrales y sospecho que muchas féminas, con la ayuda de Disney, se montaron en la película del final feliz contigo.

Me cuesta creer que seas la combinación perfecta de todas esas cursilerías contradictorias con la que sueñan las niñas. Un caballero con un lado salvaje, inteligente no sabiondo, sensible sin ser cansino, millonario pero sencillo, guapo pero nada narciso, amante del compromiso, buen polvo, que escribes poemas, que practicas kickboxing, que no miras a otras... en fin, que solo te falta flotar con tu capa para ser Superman.

Hmmmm llámame pesimista pero creo que de eso tan bueno no dan tanto, me parece que tú y tu corcel blanco no encajan en estos tiempos y prefiero vivir la realidad.

Aunque no ha sido fácil la vida de emancipación que escogí y en ocasiones algunos aldeanos me fastidiaron durante mis tres siglos de soltería, porque hablaba con mi gato negro y mi empleada del servicio era un duende. Luego me encanta ver sus caras de pánico cuando se acordaban que soy bruja y entonces no volvian a hacerme ningún comentario por temor a que los conviertiera en algo que ya eran: sapos o lagartos.

Mientras la Bella Durmiente se quedó roncando 100 años con la esperanza que aparecieras, yo opté por divertirme y de vez en cuando salí con "tinieblos" en el sentido literal, pues los muy lobos aparecían en luna llena, sin embargo tengo buenas historias que contar y además nos revolcábamos de lo lindo. Así mismo, cada semana, sigo disfrutando de planes con las "brujis" como el respectivo aquelarre o la noche de karaoke.

No me imagino paseando contigo en tu lujoso carruaje por la verde pradera en primer lugar porque tengo mi escoba y en segundo porque puedo volar. Tampoco es preciso que me protejas con tu espada cuando camino por el bosque, pues sé defenderme bastante bien. No quiero un salvador sino un compañero, por eso eres alguien impensable en mi existencia y solo con el pasar del tiempo supe que no necesitaba que me ofrecieras tu mundo porque ya tengo el mío.

Hace algún tiempo conocí a un sujeto maravilloso, hasta el punto de pensar que el mito no era ilusorio y existía la posibilidad  que fueras tú. Por fortuna me equivoqué, al comprobar que el prospecto que me gusta, es un ser humano auténtico, con defectos, que suda, que se despeina, que  se enfada...

Así que empecé a escribir mi propio cuento donde soy la dueña de mi destino y de mi comarca, con las botas sobre la tierra para entender que tu "señor perfecto" o mejor conocido como Principe Azul no eres mi tipo de hombre, por la sencilla razón, de que no existes.

Fin