domingo, 9 de noviembre de 2008

VENECIA, CIUDAD DE LOS CANALES

Esta vez decidimos volar, rumbo a Venecia. Sigo teniendo “miedo” a volar… Pero reconozco que fue un vuelo de lo más tranquilo.

Llegamos a Mestre por la tarde-noche, lloviendo y más perdidas que una aguja en un pajar.
Por fin pudimos encontrar el hostal; y Giorgio (recepcionista) no tardó en ponernos al día de cómo movernos por Venecia.
Esa noche no nos dio tiempo de ver nada, pero si de disfrutar de una gran terraza, en la cual nos echamos unas risas… amistades.(punto)grgr… (Chicas, vosotras ya me entendéis)jajaja.

Más tarde fuimos a dormir (o a eso íbamos), pero no fue posible, porque primero tendríamos que decidir a sorteo quien dormiría en la cama de matrimonio. Así que por si no me tocaba dormir en ella, salte, salte y salteeee sobre la cama… Por suerte o desgracia perdimos (tramposas) jajaja y para más inri, rompí la lámpara. Por segundos las risas, se convirtieron en tabú.

A la mañana siguiente cogimos el bus hacia Venecia, la ciudad que tantas ganas tenía de ver. Lo primero que puedes apreciar es una ciudad flotante, que hace que una misma flote al compás. Te sientes relajada… sin humos, ni ruidos.
Sin parar de hacer fotos por los numerosos canales, puentes, góndolas y demás, llegamos al principal templo católico de la ciudad “La Basílica de San Marco”, su enorme fachada, esta decorada con columnas y mosaicos de oro, y cuatro caballos que representan la fuerza estatal. La torre dell´orologio (torre del reloj) en ella se haya el gran reloj de la Iglesia de San Giacometto di Rialto. Parece mentira que se halle tan enorme plaza en una ciudad relativamente pequeña. Bajo los arcos de las Procuradurías encuentras los famosos establecimientos de la plaza acompañados por una orquesta, para los que deciden tomar un café… Y tener una cita con el romanticismo.

Una vez vista la plaza San Marco, decidimos charlar con algún que otro gondolero a ver si por suerte rebajaban los precios pero no hubo suerte jajaja. Así que apostamos mejor por seguir caminando y coger el Traghetti una especie de mini góndola que solo cruza en canal y cuesta 0,50 €. Seguimos caminando por las pequeñas calles de la ciudad. Por suerte es fácil llegar a todos sitios, todos los palacios están rodeados de viviendas (la mayoría de las construcciones eran iglesias).
Siempre que viajo suelo pasar por algún sitio que me pone la piel de gallina; esta vez fue en una calle muuy estrecha y oscura pero de fondo se oía el sonido de un violín (no olvidare tan agradable sensación).

Cuando hay hambre hay que comer, así que apostamos por una pizza 4€ (no esta mal… pensamos) ya que íbamos un poco a lo seguro y económico. Pero… el primer bocado estaba malo, el segundo peor y el tercero… decides no darlo jajaja.
A la hora de pagar la sorpresa ya no eran 4€; suman euros por sentarte y hasta por ir al lavabo. Así que para mas seguridad entramos en un súper a comprar algo para cenar y que no faltara el licor típico de Italia… limonchello (Elisir di limone).
La cena fue de lujo, pero después de cenar el lujo seria aun mayor, ya que nos acompañaron con los brindis Luz Stella y Giorgio. Pasamos una noche de escándalo, risas y alboroto.

A la mañana siguiente, decidimos coger el vaporetto (autobús acuático) e ir hacia la isla vecina, Murano (isla del vidrio). Esta situada a unos 16 Km. de Venecia y es famosa por sus obras con el cristal. Todas las tiendas llaman la atención, por sus obras artesanales, incluso en muchas de ellas puedes ver como el artesano moldea es cristal
Es difícil estar en Murano y no comprar algún caprichillo…
Una vez allí fuimos a visitar la típica fábrica del vidrio, pero no fue posible entrar, así que decidimos ir a comer, y esta vez decidimos bien, porque comimos cantidad y calidad. Ya poco más quedaba por ver en Murano, así que decidimos ir a la isla de Lido: famosa por la celebración anual del festival de cine, “La Vienale de Venecia”.

La noche se nos hecho encima y decidimos coger el vaporetto y volver a Venecia…
Es impresionante navegar mientras anochece y ves la luna reflejada en la laguna. No hay palabras ni letras que describan dicha postal. IMPRESIONANTE!!!