miércoles, 14 de noviembre de 2007

4- PARÍS, LA CIUDAD DE LA LUZ

Primero fue Roma, después Sevilla, creo que será algo difícil comenzar a escribir un tercer blog, y nada menos que de Paris.
-Pero hay que intentarlo.
En pasado escuche decir que Paris es la ciudad del amor, en presente digo que es verdad (cada calle enamora al turista) y en un futuro diré… -¿que diré? eso mismo me pregunto yo.
Llegamos de día y sin sol. Nada mas salir del metro, lo primero que pudimos ver fue El Arco de Triunfo (Arc de Trionphe). Pero aun teníamos que dejar las mochilas en el albergue, así que decidimos visitarlo mas tarde.
Llegamos al albergue. No estaba mal, aunque lo que más importaba era una buena calefacción, ya que el frío calaba (Máx. - 6º C Min. - 2º C).
Una vez dejada las mochilas, pudimos apreciar aunque de lejos La Torre Eiffel y es que es lo primero que viene a la mente cuando hablamos de París. La que veríamos mas tarde, de noche, de cerca e iluminada… pero como buena compañera nos seguía allí donde íbamos (aunque no nos hacia ningún favor... jaja).
Paseando cruzamos el Puente de Alejandro III (Pont Alexandre III) que va directo al patio central de El Hotel de los Inválidos (Hotel des invalides) un gran palacio en el cual brindaban ayuda a los soldados que exponían sus vidas en defensa de la monarquía. Ahora en el interior hay una gran exposición, Museo de la ar mada y Museo de la Artillería, La Galería real de planos. En el mismo conjunto esta La Iglesia del Domo y la Catedral de San Luís de los inválidos y la tumba de Napoleón.
Una vez visitado, ya era de noche y por fin pudimos apreciar la ciudad en todo su esplendor.
¡Y por finn! llegamos a lo más esperado para todas, si, La Torre Eiffel (Tour Eiffel), el símbolo mas representativo de París, enorme (324m) e iluminada, no te cansas de mirarla. Le llaman “el monstruo de hierro” lo cual queda algo cutre para su gran atractivo. Una vez contemplada desde abajo no podíamos irnos sin más, y aunque estábamos cansadas, no fue impedimento subir a pie unos 700 escalones (1.665 en total)… Primer nivel 57 metros de altura, y 115m segundo nivel, (Me hubiera gustado un tercer nivel ya que las vistas varían bastante de una planta a otra). En cada planta hay varias tiendas de souvenirs y algunos de los mejores restaurantes con vistas al Sena y Trocadero, pero nosotras nos conformamos comprando una botella de agua (todo carísimo).
Todo fue perfecto, estuvimos mirando las vistas de París, (sin palabras)
im-pre-sio-nan-tes!
Aunque no es oro todo lo que reluce, por un momento parece que estés cubierta de el, es increíble, pero aun hay mas, durante los 10 primeros minutos de cada hora se iluminan miles de bombillas (blancas) parpadeantes que la hace aun más mágica.
Y ahora tocaba bajar... la bajada siempre es mas fácil, aunque los focos te van deslumbrando y es algo desagradable.
Daniel tambien me explico “una historia”, decía algo así:
-... cuenta la leyenda que cuando se acabó la torre eiffel era el edificio mas grande de todo París. Y un hombre le había cogido manía, ya que desde cualquier lugar de París se veía la torre eiffel... por eso, ese hombre subía cada día a la torre eiffel para contemplar París… ya que era el único sitio desde el cual podía ver París sin ver la torre eiffel... -Dani eres un crac, una leyenda muy bonita.

A la mañana siguiente, segundo día en París... amaneció lloviendo pero no fue raro, ya que llueve uno de cada dos días, decidimos ir a La Basílica de Sagrado Corazón (Sacré Coeur) Se encuentra en la cima de Montmartre (La corona de París)... y es uno de los monumentos mas visitados de París. Para llegar arriba lo podíamos hacer a pie por unas interminables escalinatas o bien utilizando el funicular que recorre los 108 metros de ascenso. Yo decidí subir a pie, mientras ellas subían por el funicular pude disfrutar de las vistas panorámicas.
El Sacré Coeur es un edificio totalmente blanco ya que con el efecto del agua de la lluvia segrega una sustancia blanca, que hace que su blanco sea resplandeciente. Esta adornada con cuatro cúpulas de origen romano donde se haya la campana más grande de Francia (unas dieciocho toneladas) ¡casi na! Te quedas fascinada al verlo tanto por dentro como por fuera. Y no podíamos irnos sin visitar Montmartre el barrio más bohemio y pintoresco de París. Paseando por sus calles pudimos ver los pintores y apreciar sus lienzos y pinturas que eran muchos. Camina que camina bajamos hasta la famosa calle Pigalle, una de las mas transitadas de París. Toda ella esta llena de sex shops, donde tambien se hayan diversos cafés, restaurantes, pubs y como no, el famoso Moulin Rouge (aunque al verla de día no apreciamos todo el encanto que merecía).
Cogimos un metro… (Los Campos Elíseos es la Av. mas larga de París llega desde el Arco del Triunfo hasta La Plaza de la Concordia) Dicho esto… bajamos en plaza concordia en la cual se haya el Obelisco de luxor, bonito el y similar a muchos otros de otras plazas… junto a -¿una noria? bueno si, no quedaba mal. Todo seguido pudimos llegar al Jardin des Tuileries… un inmenso, enorme jardín o jardines rodeado de estatuas que parece que te estén brindando la entrada, también pudimos ver el arco de triunfo del carrusel mas pequeño que el famoso arco... pero igualmente admirable. Pero eso, no fue todo amigoss, llegamos hacía donde nos dirigíamos, al Museo del Louvre, uff… in-cre-i-ble, una inmensidad de ventanas, muros, patios y fuentes que rodea todo tu yo, sin dejar atrás las pirámides en el centro de la plaza… y es que, es el museo de arte mas visitado del mundo, fue una pena no entrar y poder ver las diferentes colecciones de obras de arte de varias épocas. Pero sera un motivo mas para volver a París.
Ya era de noche, así que volvía a estar todo iluminado... seguimos la ruta bordeando el río y unos cinco puentes, nos dirigiríamos a nuestra señora (Notre-Dame), aunque antes paramos en un acogedor bar a comer unos crepes y un café au lait para entrar en calor y así resguardarnos de la lluvia... y que casualidad que Quasimodo nos acompaño en dicha merienda... (bueno justo detrás había un cuadro de él) jaja. Una vez fuera, ya estaba la fachada y entrada principal de la gigantesca iglesia. Te sientes pequeña en tal inmensa catedral. Esta situada en la parte este de La Ile de la Cité, (la parte que veríamos al día siguiente). Por suerte pudimos entrar y aunque no deja de ser apreciada por su grandeza y por su destacado órgano Cavaille-Coll y porque todo y todos tenemos algún encanto, el interior sin duda alguna no es tan impresionante como el exterior (opinión personal). Justo enfrente está la plaza de dicha iglesia, que es el punto cero de las distancias de Francia, desde la cual se pueden hacer magnificas fotos, la bordeamos un poco y también pudimos ver las gárgolas y quimeras que le dan ese peculiar estilo gótico, parece que te miren y no como en otras ocasiones... parece que te digan ¡ojo que te veo! (imagen de terror, pero admirable).
Paseando tranquilamente, llegamos a la calle St Germain en el cual se encuentra la iglesia más antigua de París, justo al lado queda la plaza de Place de Saint Michel… Situada en el famoso Barrio Latino… uno de los barrios mas animados de París, lleno de gente que pasea por sus diferentes bares y restaurantes chino, italianos, japoneses o griegos, los cuales tienen una forma peculiar de llamar la atención de la gente… cada vez que entra alguien a cualquiera de los restaurantes griegos, rompen un plato en la puerta. Este barrio me gusto mucho ya que lo pudimos ver de noche y muy ambientado.
Así fue como pasamos el segundo día en París (me he cansado, solo de pensar todo lo que andamos y vimos) sin contar las veces que andamos doble, buscando el metro.

Tercer día en París. Nos asomamos a la ventana y el cielo estaba como nunca, azul intenso, ósea que hacia un buen día… lo malo fue cuando salimos a la calle… ¡que frío! te dejaba congelada, y era lo que nos acompañaría el resto del día.
Optaro por dar un paseo por el Río Sena (Seine) el cual atraviesa y divide la ciudad en dos, rivera derecha (Rive droite) al norte y rivera izquierda (Rive Gauche) al sur del río. Cogimos el Batobus (Bateaux Mouches) que sale de un muelle muy cercano a los Campos Elíseos,... durante una hora hace un recorrido por los muchos monumentos que están a pie de río, un audio-guía describe lo simbólico que son cada puente y monumento en París. El Bateaux Mouches opta por sentarte en la parte de arriba al descubierto (masoquismo puro y duro, por el frío que hace) o en la parte baja en cubierto que no disfrutas de las vistas lo suficiente… (La cual no tardé mucho en catarla). Desde el puente de invalides, seguimos por palacios Bourbon, Musee d´Orsay, St Germain des Prés, hasta llegar a Ile de la Cite en la cual se encuentra un conjunto de monumentos entre ellos Conciergerie, Notre-Dame... Es impresionante ver dicha isla, parece que se trate de un cuento de hadas, la pena fue como en otras ocasiones no hacer el recorrido de noche, y ver monumentos y puentes iluminados reflejados en el agua del río, ya que por algo es “París… la Ciudad de la Luz”. Todo seguido en la otra orilla del río pudimos seguir disfrutando del recorrido, esta vez por El Hotel Ville, Louvre, volviendo por Champ Olíseos, seguida curiosamente y nada esperada, La Estatua de la Libertad la cual tiene el nombre original: La Libertad Iluminando el mundo. Fue obsequiada a Nueva York en el centenario de la independencia de lo Estados Unidos. Dicho esto y poco es, para la extensa historia que conlleva dicha estatua. Acabamos la ruta pasando por la Torre Eiffel, de la mejor manera, ya que era de la única forma que nos faltaba verla.
De camino, decidimos ir a ver de cerca el Arc de Trionphe uno de lo monumentos con mas historia de París fue homenaje de Napoleón Bonaparte. Está situado en la Plaza de la Estrella, (Place de l´étoile), punto de partida de varias avenidas importantes de París. De lejos es muy similar a otros muchos que hay por toda España, pero cuando lo ves de cerca sus dimensiones son impresionantes (50 metros de altura por 45metros de ancho). Las vistas se pueden apreciar subiendo unas 286 escaleras en forma de caracol. Justo debajo esta la tumba del soldado desconocido de la primera guerra mundial, con la inscripción: ici repose un soldat français mort pour la patrie 1914-1918. Donde arde la llama eterna que es mantenida a diario por asociaciones. ¡Y que casualidad! pudimos ver a los soldados que cada 11 de noviembre conmemoran el recuerdo.
Las chicas decidieron no subir al arco, pero eso si, le hicimos fotos por todos sus laterales. Así que voy sumando mas puntos para tener que volver a París, aunque tendría que ser en otras fechas… ¡en invierno nunca, máis!
Seguimos paseando tranquilamente entre el frió por la avenue des champ Elysses dirección: Madeleine, Ópera Garnier y el gran centro comercial Galeries Lafayette… todo estaba relativamente cerca… Pero primero de todo, mientras paseábamos vimos un McDonald´s, decidimos entrar a merendar y así evitar tener que buscar algo mas barato. Todo estaba buenísimo y es que las pastas de París tienen un no sé que y un que se yo… que las hacen especiales… sobre todo cuando pides un croissant y sin saber por que te ponen dos (que, es lo que me pasó a mí… y solo a mi, en varias ocasiones). De camino vimos una tienda de walt disney… lógicamente entramos a chafardear… todo mucho mas barato que las típicas tiendas de por aquí.
Otra cosa que nos llamo la atención fueron los policías, muy monos ellos con sus patines en línea “que gracia”, y no nos pudimos ir sin decirles algo, mas que nada para verlos mejor de cerca.
Continuamos nuestro camino y así fue como llegamos a la iglesia de La Madeleine (La Magdalena) un enorme panteón rodeado de columnas, que hasta que no pasas al interior no te das cuenta de que es una iglesia… parece más un templo griego, y aunque por dentro es una iglesia muy sencilla, me gusto mucho, incluso me atrevería a decir, que por dentro, es una de las que más me han gustado.
Cerquita ésta La Ópera Garnier popularmente (La Ópera de París) un palacio lujoso y resplandeciente… Forma parte de la biblioteca nacional de Francia (biblioteca-museo) donde conservan todo el pasado de la ópera de tres siglos: Vestuarios, partituras, dibujos etc. Famosa también por la novela “El Fantasma de la Ópera” novela en la que se inspiró el escritor Gastón Leroux.
Estaba oscureciendo y se veía una calle iluminada… ¡Y como no! eran las famosas Galerías Lafayette que se encuentran en el Boulevard Haussmann, son los almacenes mas grandes del mundo. Fue una suerte poderlas ver, y mas… ver todo tan iluminado en estas fechas de Navidad… una vez mas pudimos apreciar “la ciudad de la luz” en todo su esplendor.
Pero si por fuera son impresionantes no te puedes imaginar su interior, y ver una preciosa cúpula de vidrio plomado. Todo tipo de lujo y detalles, por algo son el símbolo de la creación parisina y de las grandes firmas de la moda y de la elegancia.
Aunque pudímos ver, que toda la calle esta llena de boutiques de las marcas más importantes y de lujosos escaparates, que no te cansas de mirar (Aunque entras en calor, solo con ver la etiqueta de dichas firmas).
Queda bastante claro, que todo París es un lujo frente a los ojos y el bolsillo de cualquier persona.
Y así fue como nos despedimos de nuestro tercer día en París... rodeadade lujo.
Pero asi no acabo el día… Nos fuimos al albergue y mientras Vane se tiro más de una hora hablando por Telf. De dicha llamada no pago ni un € (cosa rarísima e increíble), las demás estuvimos jugando al UNO en el comedor del albergue, partida en la que conocimos a unos chicos, mas que nada por lo escandalosas que somos jugando. Al rato Sonia, Vane y yo (Julia) salimos cerquita a tomar algo y cual fue nuestra sorpresa que Sonia toco hondo… ¡y tan hondo! jaja, nunca había probado tan de cerca el suelo parisino (¡vaya castañazo!)… a raíz de dicha caída, nuestras horas de sueño fueron menos, ya que pasamos media noche con risas… Pero todo queda en una buena anécdota en nuestra ultima noche en el albergue.

Cuarto y último día en París… deprisa pero sin correr… decidimos comprar unos bocatas y así no tener que comprar nada allí. Con las mochilas cargadas como mulas fue como cogimos el metro dirección Versailles (Versalles).
Nada mas bajar, pudimos ver que eran muchas las personas que habían pensado como nosotras (visitar el palacio de Versailles). Una vez allí, la cola de espera era bastante larga… suerte que iba deprisa, porque una vez mas, la lluvia y el frío eran nuestro enemigo.
¡Por fin!... compramos las entradas… fuimos a dejar las mochilas, pero tuvimos un pequeño inconveniente… no fue por la lengua y demás, fue porque no nos dejaron coger nada de las bolsas… así que nos quedamos sin comer. Una vez mas, muertas de frío y hambre, fuimos en busca de un bar para tomar un café au lait, y entrar en calor, y si lo llegamos a saber, no hubiéramos comprado nada de comida porque mas o menos era un precio razonable (si visitáis Versailles, comer allá).
Al acceder al palacio, nos dejaron un súper audio guía, para así poder seguir paso a paso y sin despiste algo de historia y el significado de la gran decoración de las salas y de los lujosos aposentos del inmenso palacio.
Nada mas entrar lo primero que pudimos ver fue la capilla real donde escuchaba misa todos los días Luís XIV y también donde Mª Antonieta y Luís XVI se casarón.
Seguimos los recorridos obedientes a lo que decía el pinganillo; por la galería de Glaces dividida, al norte por el salón de la guerra y al sur con el salón de la paz, con ventanas con magnificas vistas sobre el espectacular jardín.
Seguido, situada en el centro del palacio nos detuvimos en la habitación, aposento interior del rey de carácter privado, ¡para flipar! pintado a diferentes temas. La abundancia, Venus, Diana, Marte, Mercurio, Apolo y el salón de Hércules.
Y esta decorada de carpintería dorada, y con impresionantes bordados en oro, obras de los mas importantes pintores de la época, (Parecida a la mía jaja).
Después de tanto lujo, no podía ser menos el aposento de la reina, que aun conserva la decoración intacta de cuando se alojaba Maria Antonieta destacando la escalera de la reina que conserva la decoración original. (Un verdadero palacio)
¿Y que decir de la sala de los espejos? una sala enorme que contiene 17 espejos en forma de arco alineados con 17 ventanas con vistas a los jardines del palacio. El techo está decorado con pinturas que relatan varias historias de los triunfos de Luís XIV.

Más tarde teníamos que coger el tren para volver a París, pero no antes de ver los jardines del palacio donde se haya el gran canal de agua en forma de cruz rodeado de robles, cerezos etc. Y fuentes y estanques, entre ellos la fuente de Apolo que destaca en el eje central la del carro solar, que representa a Apolo en el momento de salir del océano conduciendo su carro para iluminar a la tierra, en clara alusión al rey que de la misma manera iluminaba a Francia.
Aunque el frío y la lluvia no cesaban, fue un acierto y una suerte el poder haber estado.
Mas tarde y esta vez si que casi corriendo con la mochilas, nos fuimos hasta París, para coger el metro y el bus dirección hasta el aeropuerto.
Y así es como acabo este bonito viaje de una bonita ciudad, París. MERCI BEACOUP
FIN